sábado, 16 de octubre de 2010

Participación estudiantil: momentos para un cambio

Llevo casi dos años involucrado de diferentes formas en la participación estudiantil y sobre todo en la representación en órganos de Gobierno de la universidad. En este tiempo he tenido tiempo de ver muchas reuniones, consejos de departamentos, juntas de centro… En todas ellas se mezclaba el interés porque el sector estudiantil estuviera representado con la incapacidad, o las pocas ganas de querer realmente mejorar y potenciar esa representación para hacerla independiente, crítica, creativa y comprometida.

Las actitudes y respuestas automáticas que prosiguen a la intervención de cualquier representante en un órgano colegiado, merecerían, en la inmensa mayoría de ocasiones ser comentadas, pero mi intención en este post no es dar a conocer las situaciones que se pueden llegar a producir en estas reuniones, para ello insto a cualquiera que tenga interés en conocerla a que asista a alguna de ellas. En cualquier caso y resumiendo un poco la filosofía de casi todas, la intención de hablar sobre temas que verdaderamente importan al alumnado es simplemente una declaración de intenciones de cada campaña electoral, la realidad se mueve entre las peleas departamentales por más espacios para el profesorado, la carga de créditos de cada profesora o profesor y las críticas improductivas y a veces sin aporte de mejora al equipo en ese momento esté gestionando la institución, por supuesto, por parte del grupo contrario (evidentemente existen, afortunadamente, intervenciones que tratan de mejorar, cambiar y criticar con aportaciones muy interesantes); si un estudiante espera que se hable sobre algún tema que de verdad le afecte o le interese, que vaya preparándose un buen discurso y pierda el miedo a levantar la mano para pedir el turno de palabra, esto podría resultar lógico pero, entonces ¿por qué tantas vueltas en las clases para explicarnos que la educación debe girar en torno al alumnado?.

Tengo que reconocer que en dos años he perdido y ganado mucho colaborando y participando en la representación estudiantil:

Perdí tiempo para dedicar a mis asignaturas, quizás sin haber participado, tendría terminada a estas alturas la carrera, mi nota media no sería la actual (un 8 aproximadamente), y sobre todo no tendría que haber realizado tantos exámenes en septiembre, para demostrar que asistir a clase es productivo cuando no solo se leen diapositivas y se toman apuntes como si siguiéramos en esa educación bancaria de la que hablaba Freire, sino que comienza a ser realmente un aprendizaje significativo cuando se construyen conocimientos de forma conjunta, se debaten los contenidos de la asignatura y se analiza la realidad en la que nos encontramos o nos encontraremos envueltos en el ejercicio de nuestra profesión.

Por otro lado, si no hubiese entrado a formar parte de esta participación estudiantil, nunca hubiese conocido a tantas personas que han contribuido a cambiar y mejorar mi forma de analizar la realidad; jamás hubiera tenido la oportunidad de darme cuenta de que nuestros programas, nuestras normativas, nuestros espacios, se deciden y se aprueban en órganos que cuentan con representación estudiantil, que tenemos la posibilidad y el deber de participar y contribuir a que todo eso mejore, no solo para nosotros, sino para el resto de estudiantes y para el conjunto de la comunidad universitaria; de mejorar mi capacidad crítica y constructiva; de colaborar con personas con ideas diferentes pero con las mismas ganas de mejorar la situación; de crear de forma autónoma y con trabajo en grupo proyectos que llegan a realizarse… Me siento incapaz de mirar atrás e imaginar estos últimos dos años sin el aporte social, anímico, académico y sobre todo sin el aprendizaje alcanzado con y entre mi propio grupo de pares.

Hace unas días dejaba el cargo que tenía en la Delegación de Estudiantes de mi Facultad, lo dejaba con sentimientos opuestos, la tristeza por abandonar voluntariamente algo que me ha aportado tanto y la alegría de saber que el equipo que ha trabajado allí ha sabido ir abandonando algo que corresponde continuar a quienes entran con ganas y energías para continuar aportando la crítica constructiva, la participación activa, la ilusión por nuevos proyectos y la información transparente al movimiento estudiantil y al gobierno de la Universidad.

Por mi parte continuaré colaborando en todo lo que necesiten y seguiré representando en aquellos cargos para los que fui elegido.

A pesar de que como dice un compañero de proyectos y amigo corren tiempos de marionetas, títeres y escuderos políticos en la representación estudiantil, aunque las dudas ante lo que se avecina y depara el nuevo EEES a los movimientos estudiantiles son grandes. Mis principios y mis ideas me impiden dejar de pelear por una democracia escolar y universitaria que es posible, exenta de vicios, construida con la acción personal y colaborativa de quienes creen en ella, y basada en políticas sociales integradoras, críticas, constructivas.

No voy a sentarme a ver cómo pasa el tiempo, esperanzado en que las cosas que no me gustan cambien solas, manteniendo ese pensamiento determinista que tanto denunció Freire, el cual por el contrario defendía que aún estando condicionados por nuestro mundo tenemos el derecho y deber de cambiar el mundo. No vivo en la utopía de soñar que todo puede cambiar, como seguramente pensará más de una persona que esté leyendo esto, más bien crezco en la acción utópica de saber que mis decisiones y mis acciones pueden y deben estar guiadas a la mejora de la sociedad y del proceso de construcción de mi persona en el que siempre me encuentro inmerso. Como decía Freinet “No podéis preparar a vuestros alumnos para que construyan mañana el mundo de sus sueños, si vosotros ya no creéis en esos sueños”.

Con este post solo quería darle las gracias a aquellas personas con las que me he encontrado este año y que han alimentado mis ganas de seguir construyendo ideas y proyectos: A María Mercedes, porque es una de las personas más involucradas y comprometidas que he conocido ¡qué suerte tuvo la delegación!; a Mariam, porque su apoyo fue fundamental para que la Delegación siguiera adelante; a Judith, por soportar esos días interminables, por aportarme esa crítica sincera y pararme los pies cuando me salgo del tiesto; a Tere por sus ideas que inspiran más de un proyecto; a Sandra siempre dispuesta a echar una mano; a los grupos que tocaron en aquel concierto de la facultad, por su voluntad gratuita; A Juanma, por ser transmisor de una gran cantidad de ideas creativas y por alimentar mi espíritu crítico. A quienes se quedan trabajando en la delegación con las mismas ganas con las que empezamos nosotros: Rosa, por estar dispuesta en cada momento a ayudar en lo que hiciera falta; José Antonio, porque desde el principio ha mostrado ese interés por mejorar la participación y construir nuevos espacios de debate; a Conchi, porque no conozco a nadie tan crítica e inquieta en defender los derechos de sus compañeras y compañeros; a Alfonso por defender que quienes representamos también tenemos derechos; a tantas y tantos otros que pueden hacer posible que la representación estudiantil deje de ser el brazo político de distintos sectores para convertirse en un movimiento realmente independiente, capaz de pensar, construir y opinar sin ser portavoces de las ideas de otros grupos.

Imagino que cuando vuelva de mi viaje de estudios a Irlanda seguiré pensando nuevos proyectos, aunque no seguiré tan involucrado como hasta ahora, o sí, en toda esta representación estudiantil. Mientras tanto espero desconectar algo más de lo que lo hago aquí y poder disfrutar de Dublín, sobre todo de las ideas que me ofrezca para trasladarlas aquí, al fin y al cabo ¿qué sería ya de mi sin la participación activa en la Universidad y en la sociedad?

domingo, 26 de septiembre de 2010

MALIQ

Esta es una de esas entradas que nunca están preparadas, una de esas que me gustan, que salen en el momento, que no puedes dejar para más adelante.

Llevo dos semanas...mejor dicho llevo casi todo el verano leyendo libros que sobre todo tienen relación con la democracia en las escuelas y en las instituciones educativas, tema que a veces me obsesiona y sobre el que en la última semana preparaba una entradilla para el blog, pero anoche mientras caminaba hacia mi casa sucedió algo que ha propiciado este cambio repentino.

Esta situación me pone en un reto, en un dilema ante el que espero que cada día se enfrente cada docente en cualquiera de los niveles educativos ¿sigo adelante con lo programado o afronto la actualidad e intento trabajar con ella?, nos queda una opción más ¿puedo trabajar lo programado a través de las situaciones que me depara el momento?

Anoche volvía de tomar unas divertidas tapas con Judith y sus padres, caminaba solo, escuchando ese ipod al que, quizás por ser un regalo de personas a las que aprecio mucho, llevo casi siempre encima. Cuando apenas me quedaban 10 minutos para llegar a mi casa y, por fin después de un largo día, descansar y leer un ratillo antes de dormir, una persona se acercó a mí para interrumpir mi paseo. Era Maliq.

Maliq, alto, bien vestido, de piel muy muy oscura, con ojos penetrantes y una educación que más quisieramos muchos de quienes caminamos ajenos a lo que nos rodea, solo me pidio algo para comer. Giré mis ojos para mirarle y como en una gran cantidad de ocasiones respondí que no tenía nada, pero hubo algo que esta vez no me dejó seguir tranquilo. Caminé unos pasos, volví a girar la cabeza y allí seguía, acercandose a aquellas personas que pasaban, pidiendo algo para comer. Seguí caminando y pensando hasta que llegado un punto no pude evitar dar la vuelta, sabía que no tenía nada suelto encima, en mi bolsillo solo quedaba un billete de 10€ y mi situación económica no va más allá de aquella que tiene un universitario que además de estudiar tiene que trabajar y aún así, sigue esperando cobrar parte de un sueldo que cada vez ve más perdido, pero me acerqué y haciendo un gesto le invité a venir.


Maliq salió corriendo, recogió una bolsa que tenía guardada entre unas plantas y se acercó mientras le comentaba que le invitaba a comer algo.

Caminamos apenas 5 minutos hacia un kebab cercano, en ese trayecto, en ese corto espacio de tiempo, corroboré aquello que no he parado de defender desde hace unos años. Este sistema en el que vivimos no es justo, hasta aquí nada nuevo ¿verdad?.

Maliq comenzó hablando francés, pero al ver que con mi francés no podríamos mantener una conversación fluida continuó hablandome en español. Hasta aquí perfecto, nacido en Senegal, antigua colonia francesa e inmigrante en España (lleva unos meses aquí), bueno podréis pensar, yo también me adaptaría al idioma del país al que voy...

Llegamos al kebab, pide uno de pollo y continúa hablando, esta vez con el dependiente. Maliq no deja de repetir que le gustaría hablar mejor español, que ha venido buscando trabajo, pero que no encuentra nada, allí donde va le dicen que necesita hablar mejor el español. Maliq dió un curso de 6 meses de español antes de viajar aquí.

La conversación continúa y en esta el dependiente pregunta a Maliq por su nacionalidad, este al responder lo hace en árabe a lo que el dependiente queda impresionado, pero la cosa pasa a impresión colectiva cuando Maliq nos dice que el habla 4 idiomas: Francés (como idioma materno), árabe, Inglés e intenta aprender español. No, no era una broma, Maliq y yo continuamos hablando en inglés y yo seguía impresionandome con esa persona y su facilidad para expresarse en cualquier idioma. Hablamos de educación, conversamos sobre las religiones, sobre el respeto a quienes son diferentes, ...
Tras este encuentro seguí mi cammino hacia casa, pero esta vez mi cabeza no dejaba de dar vueltas pensando en aquella persona que en solo unos minutos había vuelto a poner de manifiesto que la realidad supera a la ficción.
Libre circulación de capitales, libre circulación de productos, pero seguimos poniendo trabas a la circulación libre de personas, al encuentro entre culturas, al reconocimiento del trabajo bien realizado.
Estoy seguro que la situación de Maliq en su país era mejor que la de las miles de personas que ni siquiera encuentran la cantidad de dinero suficiente para emigrar a otro país. Estoy seguro que hay personas mejor y peor preparadas que él tanto aquí como en otros lugares del mundo, pero no dejo de pensar cómo hemos llegado a convertirnos en la sociedad del título, de la acreditación forzada, de la competencia por un papel firmado, transmitiendo una educación que lleva a pensar que todo está dado, que la realidad es como es, que nada ni nadie puede cambiarla. En definitiva que el mundo es así.
Afortunadamente como decía Freire "el mundo no es, sino que está siendo". Somos nosotros como sujetos activos, críticos y creativos quienes construimos el mundo que queremos vivir, en cada decisión, en cada relación con los demás, con nuestras palabras y, sobre todo, con nuestras acciones.

lunes, 6 de septiembre de 2010

UN VIAJE DE LOCOS II

Quedaban unas 3 semanas para comenzar nuestro viaje y seguíamos adelante con todos los preparativos; diseñando la ruta, los posibles sitios donde parar...pero, esas pruebas que dicen que evalúan nuestros conocimientos (algo que dudo y seguiré dudando siempre) y un repentino ataque de ansiedad hacían que Lydia no pudiese acompañarnos a realizar nuestro Tour particular.
Jumi y sobre todo yo dudábamos seguir adelante, pero todo estaba casi preparado y finalmente creímos que cumplir aquel sueño también serviría para darle las gracias a todas aquellas personas que pusieron la ilusión en hacerlo y por distintos motivos no pudieron.
Estación de ferrocarril de Granada, era de noche, si no recuerdo mal alrededor de las 21:00 horas estábamos en la estación. Nervios, ilusión, incredulidad y muchas ganas. Nuestro equipaje: una tienda campaña de 20€, comprada hacía unas semanas y sin estrenar (aún dudo que soporte otra acampada en alta montaña); 2 sacos de dormir, uno para cada uno y sus respectivos aislantes; 1 linterna; varias latas, de atún, de patés; algo de embutido; un poco de pan; 2 cuchillos; varias toallas; cámaras de fotos; un portátil, me empeñé en llevarlo para descargar las fotos; un cuaderno y bolígrafos, así podría anotar cosillas importantes; las cosas de aseo; un mapa y lo más importante, la guía del Tour de Francia. Todo estaba listo.
Ups, se me olvidaba, pero en un viaje si llevas como acompañante a Jumi hay algo de lo que no tienes que preocuparte... ¡¡papel higiénico y agua!! seguro que eso esta en su mochila.
Por fin estábamos dentro del tren, cada uno en su camarote, camerino, habitación...¡¡¡caja de cerillas!!! así lo bautizó aquel señor que no nos dejó pegar ojo en toda la noche. Entre gritos, quejas y peleas con el revisor mantuvo en vilo a todo el tren por la ridiculez de espacios en los que teníamos que dormir.
Nuestro primer punto clave en el viaje era LLeida, donde llegaríamos después de un breve trasbordo en la Plana de picamoixons, una estación en medio de ninguna parte en la línea Tarragona-Lleida y que solo agravó el vacío de nnuestros estómagos (había que guardar las provisiones de comidas para días más alejados de las ciudades).
Era la primera vez que visitaba Lleida, de hecho era la primera vez que estaba por Cataluña y todo mi afán era demostrar a Jumi y demostrarme a mí mismo que todo lo que se habla sobre las personas de allí se basa sobre todo en tópicos. Primera lección que debíamos aprender sobre educación: es importante conocer y experimentar el contexto antes de establecer juicios que puedan convertirse en prejucios, como diría mi profesora de antropología es necesario realizar primero un proceso de abstracción para poder llegar a nuestra meta (¿tú que dices Tere?).
Nuestro primer destino en Lleida fue una panadería, donde no pudimos resistirnos a probar las deliciosas Cocas, una de vidrio y otra de pan. Primera conversación con una catalana y ¡¡oh!! si son tan amables como en cualquier otra parte de España: nos indicó donde estaba la estación de autobuses y que efectivamente de allí salían autocares en dirección a Vielha, además nos recomendó algunos lugares de los que tomamos nota (alguno de ellos lo visitamos posteriormente)
Compramos nuestros billetes por apenas 9,80€, y ya que teníamos tiempo nos decidimos a tomar unas fotos, conocer un poco la ciudad y tomar algo en un bar nacionalista catalán, que por qué lo sabíamos, porque cuando nos sentamos a pedir nos dimos cuenta de las banderas, fotos de dirigentes, insignias de CIU etc que decoraban el bar. Tras un agradable saludo en catalán nos atendiero con la misma amabilidad que la panadera y al darse cuenta que no entendíamos catalán nos hablaron en español sin problemas (vamos eliminando prejuicios).
En Lleida no duramos mucho más, esa misma tarde salía nuestro autobús no sin que antes nos hiciera un registro la policía secreta (y yo con carnet caducado). El viaje a Vielha se hizo largo, no sé si`por el tipo de carretera o por los nervios que no me dejaron dormir y me mantenían haciendo fotos de cada lugar por el que pasábamos.
12 de julio 8 de la tarde. Vielha estaba llena de turistas llegados para ver la subida del Tour a Pla de Beret el día siguiente. Aún no teníamos donde dormir, así que comenzamos a preguntar hasta encontrar una pequeña fonda con vistas magníficas, calefacción, aseo y una señora mayor muy simpática donde por 20€ pudimos ducharnos, cenar y descansar para cumplir nuestro primer objetivo del viaje: ver en vivo y en directo el final de etapa del Tor de Francia en Pla de Beret.
Estábamos en los pirineos, teníamos un objetivo, pero aún quedaban 10 días, 3031 Km por recorrer y dos etapas más a las que llegar a tiempo. Lo mejor estaba por llegar.

jueves, 22 de julio de 2010

UN VIAJE DE LOCOS I




Hace tiempo que le debo a uno de esos amigos que tengo y que siempre están ahí, una entrada, o mejor dicho varias, contando las situaciones y locuras que nos ocurrieron en un viaje. Evidentemente puede que no sea un viaje fantástico y maravilloso, ni que estuviésemos todo el día viviendo a cuerpo de rey, tumbados y con una copa en la mano, pero a día de hoy no cambiaría aquel viaje por ninguno de los realizados y como lo prometido es deuda aquí comienza el relato de un viaje de locos.




Creo que no hay mejor fecha que esta para plasmar nuestro viaje, sobre todo porque en breve se decidirá el Tour de Francia y si algo tiene de especial este viaje es su relación con el deporte, con la educación, con la búsqueda de aventura y con los valores de compañerismo y colaboración que pueden reflejarse en un deporte como el ciclismo. Bueno JUMI, espero que te gusten las siguientes entradas del blog.




11 de Julio de 2006, nueve y veinticinco de la noche, todo está preparado para comenzar un viaje que surgió hace tiempo y que nadie sabe hasta dónde llegará o si llegará a su destino final. Una cosa está clara, queremos disfrutar, pasarlo bien, conocer lugares que nunca hemos visto y vivir una experiencia distinta y nueva.

Quedamos dos, quizás los que más creímos en la idea desde un principio o solo los que no hemos tenido ningún percance que nos evitase salir hoy camino a quién sabe dónde. Vamos algo cargados, pero todo nos parece poco y siempre pensamos que algo nos faltará, Fran o Jumi como le conocemos los amigos de Granada lleva de todo en su mochila, comida, ropa de abrigo, ropa de verano y… como no papel higiénico, si no se acordaba él yo no lo hubiese echado. Yo por mi parte también he cargado la mochila de miles de cosas, algunas dicen que no sirven y que para qué las llevo, pero mi cabezonería no conoce límites, así que el ordenador se viene de viaje con nosotros. Aparte de todo eso por supuesto hemos cargado nuestra recién comprada tienda de campaña, una tienda iglú de 17 euros, comprada en hipercor y que no sabemos si responderá a las exigencias que se nos vienen encima.

Pero, del viaje hablaremos más adelante, ahora es mejor recordar porque nos vamos y donde tenemos planeado ir.

Todo surgió un buen día en que varios amigos, estudiantes de magisterio de educación física y una amiga de matemáticas se encontraban reunidos, pasándolo bien y charlando sobre el viaje de estudios planeado por la promoción de la carrera a la que pertenecían. El viaje, al menos en principio se había planeado a islas, paisajes paradisíacos de mexico, etc, etc., es decir lo típico hoy en día en los viajes de fin de carrera.

Tres años de carrera dan para mucho, y a nosotros, no sabemos por qué, también nos habían enseñado que, siendo futuros maestros, dedicándonos a la educación en todas las facetas que nos brinda, teniendo una atracción bastante marcada por el deporte en general y quizás por respeto hacia el sufrimiento de otras personas en lugares donde se ha puesto de moda aislar a los viajeros ricos de la pobre y penosa realidad de la población, un viaje de estudios a uno de esos lugares no era la mejor idea.

Así que entre risas, discusiones y cachondeo variado surgió la idea de programar un viaje distinto, más barato, más intenso y que estuviera algo más relacionado con nuestro perfil como personas y como profesionales, una de las ideas fue viajar a Francia, en julio, coincidiendo con el gran acontecimiento del Tour de Francia y disfrutar de la llegada a París de los corredores y de los paisajes de los Alpes. Otra idea era ir al Alemania, al mundial, pero el presupuesto en este caso se disparaba un poco.

Eran ideas descabelladas, algo locas y un poco típicas en reuniones de amigos, pero que terminan por no tomarse en serio o al menos por ser olvidadas por todos y todas y no llevarse a la práctica, pero la idea del viaje a Francia tenía una singularidad especial, surgía de alguien con muchas ganas de hacerlo y que no iba a cansarse hasta conseguirlo.

Lo primero fue calcular un presupuesto mínimo, y después trabajar, trabajar y trabajar hasta conseguirlo, toda la idea surgía en Noviembre y hasta julio pasaron muchos meses en los que hubo de buscar información y planear las cosas bastante bien.

El primero en caer del viaje fue Enrique (Bisbi), tenía que trabajar en verano y las circunstancias no le permitían gastar ese dinero; tampoco tardó mucho en no ir Alberto (Nassan), era lógico, el verano es la época en que prácticamente todos los que estudiamos tenemos más tiempo para reunir algo de dinero y estar con la familia. Bueno, quedábamos 3: Lyly, Fran y yo (David).

lunes, 19 de julio de 2010

LA IGLESIA... SIEMPRE CON LOS POBRES


Una vez más, y presiento que no será la última, tengo qu dejar de lado algunos post que tenía preparados para el blog y comentar algo de actualidad, algo que es de tal actualidad que aún no ha ocurrido. Presiento que me voy a meter en terreno resbaladizo, pero es que hay cosas que ponen los pelos de punta a cualquiera.


El próximo septiembre las niñas y niños volverán a sus respectivos colegios, comenzando las odiosas clases; los mayores sentirán de nuevo el sindrome post-vacacional y seguirán preocupados por como salir de la crisis; las Universidades se prepararán para un nuevo curso, en algunas un curso que será muy movidito en normativas, reglamentos, permanencias y demás, y mientras todo esto ocurre la iglesia volverá una vez más a demostrar que su objetivo máximo es estar con las personas que más ayuda neccesitan, para no perder la costumbre.


En los últimos años hemos vivido algo insólito, la iglesia, o su cúpula de poder, sacando a la calle a sus fieles contra la ley del aborto, contra el matrimonio homosexual, contra la adopción de niñas y niños por parte de parejas gays, incluso se han manifestado en rueda de prensa para decir quien es culpable de esta crisis económica. Una pena que no se hayan manifestado en ningún momento en contra de las guerras en el tercer mundo o de la ultitud de niños y niñas que pierden la vida por falta de alimento, por aquellos que no tienen acceso a la educación o en contra de quienes explotan a los trabajadores para obtener más riqueza. Pero esto es otra historia.


El próximo septiembre, en Granada, tendrá lugar la tan esperada beatificación de Fray Leopoldo de Alpandeire, cualquier persona que haya visitado o estudiado en Granada conoce a este fraile, sí es aquel de quién nuestros respectivos familiares nos piden siempre una estampita, medallita, etc. Respetando en todo caso lo que quieran atribuirle y por su puesto que la iglesia quiera o no beatificarlo y en un futuro santificarlo (cada cual con sus creencias que haga lo que quiera). Lo que me parece intolerante y por supuesto no me puedo callar es que es que que se gasten ¡¡¡2,5 millones de euros en en una beatifiación!!!.


Según tenía entendido este seños, Fray Leopoldo, dedicó su vida a los pobres, viviendo el mismo con lo mínimo, me pregunto que le parecerá que dediquen ese dinero a un evento para su betificación. Siempre he admirado a aquellas personas que han dedicado su vida o parte de ella a ayudar a las demás personas sin esperar recibir nada a cambio y más aún sin intentar imponerles nada por recibir esa ayuda.


Me produce una sorpresa y por supuesto una carcajada tremenda que los organizadores de tal evento digan que se gastará ese dinero y además que no han recibido ayuda económica de la administración pública, ¡¡lo que faltaba!!, encima tendríamos que pagar todos las beatificaciones religiosas, me pregunto si algo de ese dinero provendrá del casillero de la declaración de Hacienda "destinado a fines sociales de la iglesia", espero que no, sobre todo por quienes la marcan.


Una vez más la iglesia, o sus representantes, dejan claro que lo más importante dentro de esta institución es la parafernalia que se monta alrededor de eventos como este y sobre todo que el dinero a causas humanitarias se ve mermado para dedicarlo a homenajear a una persona que dedicó su vida a ayudar a los más pobres ¡¡buena forma de predicar con el ejemplo!!.


Por cierto si alguien quiere asistir al evento, se llevará a cabo en la base militar de armilla y costará 20€ por persona, ya se sabe... como donativo de solidaridad.


Para más información podéis leer el IDEAL o el GRANADA HOY del 6 de julio, no es broma ni invención.